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Archive for 26/01/09

Parece que Francia tiene la voluntad que nosotros no tenemos a la hora de afrontar con seriedad y talento, en el cine, el problema de la educación. No cuesta pensar en Truffaut (El pequeño Salvaje) o Tavernier (esa obra maestra: Hoy Empieza Todo) cuando se piensa en el asunto. Ahora cabe otro nombre en tal insigne lista: Laurent Cantet. Merecedor de La Palma de oro de Cannes, Cantet se vale de François Bégaudeau y de su libro " Entre los Muros" para parir esta película. Bégaudeau colabora en el guión y ejerce, como lo hizo en su vida real, de profesor. ¿Pero esta película no es vida real?¿No está cercano al documental?No, estamos ante una historia de ficción. Una historia no al uso salvo el tramo final, más parecido a lo que conocemos como "historia". Pero estas dos horas de ficción, Cantet abraza la realidad con fuerza porque posiblemente es imposible contar esto de otro modo. Con alumnos reales y con tres cámaras curiosas asistimos a debates acalorados entre unas cuatro paredes. Voluntariamente, Cantet huye de los momentos puramente académicos (2+2: 4, Baudeleire escribió: Las flores del mal) para centrarse en las aristas del momento, en las complejidades del sistema educativo, en las miserias del ser humano. El personaje de Bégaudeau no está por encima ni por debajo de los alumnos. El montaje lo sitúa en la misma altura del debate porque así cree el profesor que han de ser las cosas. Pero las cosas no  suelen ser como parecen y a veces estalla la complicidad y el entusiasmo naif  y se requiere autoridad. O no. Y ahí el debate principal que engloba al resto: desde la multiculturalidad bien entendida hasta los simplones complejos de raza y clase ( no por casualidad está rodada en una escuela pública en el distrito 20 de París); desde la libertad personal hasta el papel que ha de tener la escuela en la estabilidad de la sociedad. Pasando por la identidad de un país, la demagogia,  la ignorancia vocacional de parte del alumnado o la ligera y casi invisible esperanza de los alumnos, maldigamos, correctos. Un debate de altos vuelos porque se queda en el aire.
 Cantet y Bégadeau hablan de una clase para hablar de un país. Y sin blancos y negros como estamos acostumbrados en otras obras que se autodenominan serias. Los matices son claves en esta película. El que parece bueno no lo es tanto, el que parece un salvaje puede mostrar candor. O no. O todos son  así, o nada tiene remedio, o quizás sí. Ese microcosmos llamado clase es el primer acontecimiento social del ser humano (la familia viene dada, las amistades y el respeto al que piensa distinto, no), y como tal es tratado por los que han hecho esta maravilla, que desborda verdad (pese a que los alumnos estén interpretando un guión abierto, muy abierto. O precisamente por eso), que consigue que uno se crea lo que está viendo y que logre  mostrar sin tapujos y con brío un problema sin cabeza visible, sin solución clara y que permanece cuando la clase de queda vacía de unos alumnos (algunos)que a veces también parecen estarlo.
 Y en nuestras televisiones se multiplican series sobre colegios que da grima verlas.
Para los amantes de las puntuaciones: 8.
Para los amantes del cine: Id al cine.
    Tras escribir el texto, he encontrado esto en internet:Parte de la rueda de prensa de presentación de la película en España. El resto, también está en youtube.
 

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