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Archive for 8/11/09

1- Unas completísimas obras incompletas de Calamaro rellenan, como a un pavo navideño y norteamericano, un hueco casi invisible pero difícil de cubrir. Algo parecido ocurre este noviembre con un daiquiri triste,con un exbeatle y su primer disco, con un Stevie Wonder y sus visiones interiores. Con el salmón argentino se añaden unos textos que son puro regalo: carne de días enteros calamarianos. Hay cosas que, tengas la edad y el futuro que tengas, se esperan con la impaciencia de un niño.
2- La Celda 211 es angustiosa, no promete sonrisas y vino milagroso. Pero uno sí  se siente atraido por sus cuatro paredes tatuadas. La Celda 211, sin embargo, trae historias poco creibles, por mucho que tu cabeza esté dispuesta a todo. Esa Celda, en definitiva, te entretiene, te mantiene en tensión, pero se queda, que no es poco, en el país de las buenas películas.
3-Libra, de Don Delillo, se escapa de mis manos. Se hizo largo el camino para un libro tan bueno. A continuación, cómo el escritor cuenta el asesinato de Oswald por el grasiento Jack Ruby. Días de un país anodadado. Días, aún hoy, cojos, opacos.
 
   Casi todos los reporteros y tres cámaras de televisión se encontraban en la rampa  que comunicaba con Main Street, a la derecha de Jack. En lo alto de la otra rampa aguardaba un camión blindado. Ya lega. Ya llega. Ya llega. La puntualidad era absoluta, el emplazamiento era exacto. Se encendieron los focos. Todo fue en blanco u negro, toques de luz y grandes sombras. Vio que un grupo de agentes salía de la oficina de las celdas escoltando al detenido, que llevaba un jersey oscuro y parecía un don nadie salido de la nada. Los periodistas se estremecieron. Fogonazos, gritos que retumbaron en las paredes, a Jack todo le resultó extraño, como si ya lo hubiera vivido, y permaneció bajo la luz artificial del sótano húmedo, con las rampas sucias por el humo de los tubos de escape y una sobrecarga de octanos en la atmósfera.

   Ya llega.

  Jack se aparta del gentío y de antemano vio cómo ocurría todo. Sacó la pistola del bolsillo, la movió disimuladamente, la golpeó contra su muslo. Se abrió un sendero. Nadie se interponía entre Oswald y él. Jack levantó el arma. Dio una última zancada y disparó una vez, un tiro en el centro del cuerpo y apocos centímetros de distancia.

   Oswald cruzó los brazos y sus ojos se tensaron. Emitió un sonido, un gruñido ronco, grave y desolado. Inició la caída a través de un mundo de dolores.

   Una maraña de cuerpos cubrió al pistolero, todos aquellos hombres con Stetson que respiraban con dificultad y luchaban por hacerse con la pistola. Alguien clavó una rodilla en la barriga de Jack. No entendió por qué adoptaban esa actitud. Puesto que lo conocían, resultaba innecesaria. Se sintió aún peor al oír la voz de Russell Shively por encima de otros sonidos.

   —Jack, Jack, hijo de puta.

  

4- A los fogonazos de Don Delillo les sigue un dos y tres seis. Bolaño’s tour de force. Tantas ganas por leerlo..¿llevarán a la decepción?. Quiero que la duda me ofenda. Otro hueco que había que cubrir. Otro regalazo  de un regalazo de persona. Benditos los huecos que pueden taparse. Malditos los que cada vez son más hondos y huelen peor.

5- Del All Things Must Pass, de Harrison (edición 2000): Un Beware of Darkness en carne viva, sin banda detrás. Una joya que le tocó Harrison a Phil Spector con la idea de que él le produjera el disco. Una joya que para mí supera a la que se grabó luego, que ya es maravillosa. Pero en ésta se siente una voz tomada,una guitarra "made in George", un tono amateur, el olvido de algunos versos que indican que aún estaba por pulir, la genialidad al desnudo de alguien que parece no saber que le están grabando, como si un beatle necesitara hacer un casting días después de morir la banda. Resumiendo: que me emociona esta versión sencilla que descubrí hace pocos días.

 

 

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