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Archive for 11/03/10

A Emilio Varela le bastó su entorno más cercano ( su rostro, el paisaje alicantino) para llenar de luz y matices lo que veía. Como hizo Gabriel Miró con las palabras, Varela, cercano a varios estilos que no cuesta adivinar paseándonse por la generosa exposición de La Lonja, pinta lo que ve, no escatima en usar los colores con generosidad.  Y aunque el resultado es, o así lo ve mi ignorancia, irregular, algunos de sus cuadros son un canto de amor al Barrio alicantino, y a Guadalest, al Benacantil, al Peñón de Ifach, a los montes naturales que protegen nuestro artificio. Y algunos de sus muchos autorretratos (se hizo tantos que parece que se pintaba para conocerse), sobre todo los más oscuros, dicen más que mil ensayos. Como los buenos cuadros. Y este desconocido por muchos ( por mi hasta hace poco) tiene varios. Ningún cuadro que me vuelque el cuerpo, pero sí  interesantes.
Y junto a los cuadros, cartas, fotografías con otros ilustres alicantinos o con Lorca, huellas de un Alicante de comienzos de siglo XX que prometía hasta que las armas pusieron las cosas en otro sitio. Y ahora, sus cuadros, en el sitio que merecen. Por un rato.
 
" Por ser el arte intuición, y ser la intuición la emoción de la armonía de la ley, el arte es precisión, incluso matemática, pero no conceptual, no racional, no abstracta, sino emocional y emocionada hasta el más profundo extremo: hasta la religiosidad".
E. Varela.
 
 
 

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