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Archive for 7/05/10

¿Quién dijo que la verdad era una utopía? La verdad está donde uno quiera encontrarla.Recuerdo una comida con uno de mis mejores amigos. Todo iba como siempre (jaja, jeje, juju) hasta que, mi amigo, antes de comerse un trozo de filete, lo miró y empezó a llorar como se llora ante las sorpresas, como se llora cuando no se sabe si el llanto es de pena o de alegría. Me quedé boquiabierto, pero pude hablar. Cuando le pregunté por el porqué de esas lágrimas me dijo moqueando:
-¿Sabes? Este filete no miente, este filete me ha abierto los ojos.Este filete pone en jaque todo lo que he vivido hasta ahora porque todo lo que he vivido ha sido, y lo sé por este pedazo de carne, una farsa de primera calidad. Este filete soy yo. Y yo ahora, por primera vez, puedo decir que veo.
 
El silencio que allí se hizo no lo olvidaré nunca. Pero tuve que actuar:
– ¿Me lo puedo comer yo entonces?, le pregunté.- Indignado, salió del restaurante gritando a lo Brando en Un Tranvía Llamado Deseo. No le he vuelto a ver, pero el filete estaba cojonudo. Muy poco hecho, como a mi me gusta. Sí, la verdad de mi amigo sangraba. 
 
La verdad, abstracta idea maleable que ha traído guerras, carcajadas, odios, amores partidos en tres e instintos suicidas…yo encuentro la verdad, por ejemplo,en el amanecer de mis paredes y en algunas manifestaciones artísticas( no hablo del Nunca Mais,no hablo de La Defensa de la Familia, hablo del arte y sus granos), por ejemplo (redoble, caballero) en algunas cosas de Wainwright, Rufus Wainwright, licencia para emocionar. Con el abrigo de su banda o desnudo con su piano. Me lo creo hasta cuando miente ( como me ocurre con las mejores verdades ), hasta cuando se viste de diva, hasta cuando su ego parece el Nilo desbordado. Me creo sus letras ( duelan o rían, sean suyas o del Bardo, hablen del rencor a su padre, del amor a su madre, de sus amantes enterrados,del placer de la vida, de la necesidad del amor o del querer (y punto y amarte), de la esclavitud de las drogas, de huidas de vértigo o de la mayor trivialidad del universo), me creo sus melodías, como si no las tocaran sus dedos sino mis recuerdos de mañana. Me creo su voz, claro. Y sus arreglos, ya sean barrocos o de andar por casa. Me creo, en definitiva, sus canciones.
Si Ana Torroja cantó que andamos justos de genios,pues debemos cuidar a esos pocos genios, que Mecano, a veces, daba en el clavo con sus rimas infantiles. Hay pintores grandes, hay cineastas grandes, hay escritores grandes, hay arquitectos grandes, hay músicos grandes. Grandes, aunque sean luego inútiles para hacer un huevo frito o hacer feliz a su pareja,su perro, su espejo. Este diminuto mundo está lleno de gente grande. Se trata de que te estremezcan o te hagan feliz, de que el mundo quepa en lo que oyes, miras o lees. Se trata de gustos, lo sé. Nada más inexplicable que los gustos. Y en los mios encaja Rufus, entre tantos otros que se pasean con total impunidad por está página anémica y pasearán, forever, que diría Punsi. Ya sean argentinos on the rock, franceses con grandes ilusiones, ingleses fabulosos, japoneses oníricos, marcianos que son droga, bla, bla,bla, rebla en cuadros, libros, películas o más canciones. La verdad cabe en tres minutos,en 547 páginas o en 2 x 1,50. Hoy le toca al canadiense por puro azar o no. Mañana, quizás, a Ray Davies, Berlanga, Faulkner, Bustamante, Turner o Sibelius.
No sé si la verdad nos hace libres o no, pero sí sé (me lo dijo la absenta con voz de montaña) que la verdad no es el reverso de la mentira, sino de la oscuridad, y no hablo de bombillas apagadas o de noches sin luna. Es decir, el reverso de casi todo. Es decir, un pellizco de luz en mitad de ninguna parte.
O sea, ni puta idea. Porque todo esto es una excusa…
Se trata de poner tres canciones de Rufus en distintos trajes musicales. Se trata de callarse y escuchar. Pues vale.
 

 

 
Y la primera que se coló en este basurero:
 

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