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Archive for 27 mayo 2011

Da gusto ver a Mladic correr la misma suerte que su amiguito Karadzic, aunque lo hayan pillado, según parece, porque Serbia está como loca por entrar en Europa. Y las decenas de miles de Srebrenica y Sarajevo porque querían enchironarlos. Distinto aspecto, mismas manos manchadas. No les veremos, a ninguno de los dos, asesinados ni convertidos en pasto de los tiburones y la rumorología. Siempre hubo clases.

Siempre resulta distinto un asesinato a otro. Cada crimen esconde unas motivaciones, unos odios, unas pasiones, unas locuras, unos planes matemáticamente previstos. Opinamos al instante de eso, y de todo, como si todo se supiera, como si lo blanco fuera blanco y lo negro negro.

Y tras ellos queda la duda, y más cuando hay sentimientos detrás, delante, por todos lados.

De eso, entre otras cosas, se habla en Los Enamoramientos, de Javier Marías. Pocos personajes para una trama donde lo más importante es lo que no pasa, o lo que creemos que pudo pasar, o lo que realmente pasa pero no vemos.

Reflexiones sobre el enamoramiento, como se avisa desde el título. Pero que nadie espere un Love Story con música de Kenny G. Aquí se disecciona, a veces con frialdad, ese estado; con él puesto como un sombrero caminan María y Javier ( y María lucubrando sobre lo que piensa Javier) por las medias verdades, las esquinas del crimen, lo que es o no justificable, el regreso fuera de tiempo, el azar y lo sustituibles que somos todos en este juego que parece una tómbola.

Lo dicho: es un libro lleno de dudas. No asistimos a un juicio sumarísimo a nuestra moral, sino a un mar de interrogantes que escuce, a una prosa densa (de léxico culto) y digresiva (Quizás demasiado digresiva en ocasiones, pero acabo acostumbrándome y disfrutándola, no tanto que los personajes hablen igual). Tanto que la narradora define el habla de los personajes como yo  defino la prosa de Marías.

Tras el proustiano (por tamaño, no sé si por calidad,  de momento), Tu Rostro Mañana, Javier Marías se puso con esta novela, no tan menor como dice alguno. Con sus defectos, con sus virtudes y, sobre todo, con las preguntas y peligros que esconde cada línea.  A veces es inevitable querer saber, aun cuando estamos seguros de que lo que vamos a saber cambiará no sólo nuestro mañana, sino nuestro ayer.

A veces se nos queda cara de tonto cuando la realidad nos da un sopapo.

C.D.G.

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Lo peor que le puede pasar a alguien, peor que la muerte misma; también lo peor que uno puede hacerle a los demás, es volver del lado del que no se vuelve, resucitar a destiempo, cuando ya no se lo espera, cuando es tarde y no corresponde, cuando los vivos lo tienen a uno por terminado y han proseguido o reanudado sus vidas sin contar más con él. No hay mayor desgracia, para el que regresa, que descubrir que está de sobra, que su presencia es indeseada, que perturba el universo, que constituye un estorbo para sus seres queridos y que éstos no saben qué hacer con él.

Página 169.

Finalista de Cuenta 140, de www.elcultural.es con estos microrrelatos( El tema de la semana: LORCA):

Se secó las lágrimas y me dijo que era como estar sentado en el cielo y que el suelo se te caiga encima.


Mi mamá me abrazó tan fuerte que el temblor del suelo parecía acunarme.


El canto jondo de la tierra hizo de la fuerza un charco.

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Cayó la iglesia y Dios supo entonces que la tierra también era atea.
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Miran en el pasillo la postal de la ciudad para no ver en el salón lo que enseña la ventana.


Viendo a la madre más rota que el suelo supe que no hay vuelta atrás para quien no tiene nada delante.

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Un artículo de Enrique Vila-Matas.

http://www.elpais.com/articulo/cultura/Empobrecimiento/elpepicul/20110524elpepicul_4/Tes

Una canción de Nick Cave.

http://www.youtube.com/watch?v=lifrd-gagcA&feature=related

Un cuadro (Reflection) de Lucien Freud.

Otra canción, ésta de Jacques Brel (Le Moribond)

http://www.youtube.com/watch?v=mbtZqlLVNNc&feature=related

Un final de frase.

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Sus últimos conciertos dan pena, plagia y sus fieles lo perdonan, sigue haciendo discos buenos pero con sombras de lo que fue. Dicen. Pero sigue girando.

Tiene 6, 7, 8, 9, 10 discos memorables. Digo. Y los sigo escuchando.

Para todos los gustos: folk clásico, reivindicativo desde el tendido, eléctrico Judas, místico tras accidente, buscando sus raíces. Y siempre, con letras que son, y aquí no es exageración, pura literatura.

Si youtube dejara, pondría aquí 70 canciones suyas. Si exagero: 300. Hoy, mañana, dentro de un mes.

El primer Dylan que me viene a la cabeza es de el mediados de los sesenta. Quizás el que más he escuchado junto al setentero Blood on the Tracks.

Quien no le vea la gracia no sabe lo que se pierde. Una vez se zambulle uno en sus composiciones (y no hablo sólo de las letras) se convierte en un eterno ignorante del mundo musical Dylan. Imposible conocerlo del todo. Imposible no disfrutarlo casi siempre. Como los buenos artistas: escucharlo motiva al que lo escucha, para crecer, para pasarlo bien o mal, para escribir(todo lo escrito nace de algo escrito anteriormente), para crear, para tocarse las pelotas si es preciso.

Cumple 70. Como si la música así cumpliera años y no favores.

( Y eso que sólo hablo de su música. Su persona es otro torrente de rumores, mitos, verdades y humos)

http://www.youtube.com/watch?v=YwSZvHqf9qM

http://www.goddylan.com/Letras.htm

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Ya lo había visto en la televisión siendo un niño, pero desde que con catorce años me deslumbró con la primera obra suya que vi en El Cine,  Balas Sobre Broadway, la película anual de Woody Allen forma parte de la rutina. Es como comer las doce uvas en Nochevieja o proponerse dejar de ser un idiota. Se hace y punto.

Uno queda con Woody Allen ( y con otros cineastas, pero hoy toca Woody) en la sombra, que eso es la sala de cine, como si te fuera a ofrecer drogas duras, sexo zoofílico o una camiseta del Barça. Pero lo que te regala es, siempre, hora y media de cine. Ya no aspiro a conocer, salvo en dvd, a alguien  llamado Annie Hall o a ver Manhattan en blanco y negro. Pero sé con certeza que en sus películas, sean mejores o peores y no gloriosas como las citadas, voy a encontrar un chispazo que compensará el precio de la entrada. Su sello. Aunque no siempre deje la misma huella.

Desde la rebelde Desmontando a Harry, Woody Allen se ha instalado, a veces, en la complaciencia de quien sabe que no se está quedando calvo por accidente. En eso y en que quiere conocer Europa mientras rueda. Parece parir algunos de sus guiones con el empeño con el que se hace un sudoku, como me dijeron ayer unos ojos verdes. Y aun así pare buenas películas (pero menores para él), varias notables y alguna sobresaliente ( Match Point, esa especie de remake a lo londinense y sexy de otra maravilla suya anterior: Delitos y Faltas). Pues lo dicho, en todas ellas hay algo. Será porque a Woody le perdono casi todo como a un amigo se le perdona una tontería que, en boca de otro, sería un crimen contra la Humanidad.

Lo redicho: en todas hay algo. En esta última, Midnight in Paris, hay mucho.  No llega a la hondura de sus clásicos ni es una locura como sus comienzos. Es una idea estirada, sí, llena de clichés, sí…y aun así, me la quedo.

Los que amamos alguna literatura, alguna pintura, el arte en general, hemos imaginado alguna vez  cómo sería beber, qué se yo, con Faulkner, pasear con Lorca, discutir con Nabokov. Y lo hacemos engañándonos, como si no supieramos que posiblemente no tuviera el esplendor  que vemos en nuestra cabeza llena de pajaritos, que la vida del creador, salvo excepciones, está más lleno de abismos y de rutina que de fuegos artificiales. Nos da igual. Seguimos imaginando.

Algo así hace Woody Allen. Como si tuviera ganas de charlar con el pasado, recordando su rosa de El Cairo y la Cenicienta de todos, el maestro pone a Gil ( un guionista con una novela y un desencanto a cuestas: otra seña de identidad de su cine ) en la oportunidad de su vida. Basta que suenen las campanadas de medianoche para que un Peugeot de principios del siglo pasado le dé la bienvenida al mundo de sus sueños. Con un detalle: en realidad no son sus sueños. Es su verdad; respetemos la verdad de cada uno si no daña a nadie. Su pesadilla está de día, con esos suegros tan típicos de Woody Allen, ese matrimonio imposible tan de Woody Allen, esas sillas de 18.000 euros.  Su vida está de noche o bajo la lluvia. Pero en París. La que vi en 2007, la que ayer vi con Scott Fitzgerald.

Y en esas noches puede pedir consejo a un Hemingway con ganas de veracidad y pelea, puede salvar la vida a Zelda Fitzgerald, bailar con Josephine Baker, dar ideas (gran momento) a Buñuel, sentirse protegido por Stein. Y puede enamorarse de una musa de Picasso y de París entero.

Y cuando Gil se enamora todos nos enamoramos. Todos los que entendemos esos guiños, esos chistes. Entiendo que, a los que no admiren a  esos autores, no hayan escuchado a Cole Porter o no hayan admirado al mejor Dalí,  la película les resulte algo tonta ( yo no me río demasiado con los Farrelly y con Torrente, seguramente por eso mismo, porque no pillo los guiños que otros pillan). Y reconozco que el retrato de esos personajes está lleno de clichés, como el del propio París (pero es un París visto por un turista. Y un turista ve lo que ve, no ve lo que viven sus habitantes. Lo mismo pasa con los turistas que vienen a Alicante o van a Katmandú). Pero me quedo con esos clichés- en otras películas son tan infantiloides y manipuladores que me dan miedo-, me gustan, me imagino ahí en medio. La magia que para algunos tiene Avatar en 3D lo tiene para mi “charlar” con esta gente, verla trabajar.  Y es que tiene razón el pedante con aire de Tony Blair. El síndrome de la Edad de Oro es lo que tiene: hace creer eso tan bíblico de que cualquier tiempo pasado fue mejor. Gil adora el loco y prolífico París años veinte, su musa, el París 1890 de Toulousse-Lautrec. Éste, el siglo anterior. Y podríamos retrodecer hasta lamer un rinoceronte (¿daliniano?) de las cuevas de Altamira.

Pensamos que la cultura de nuestra época es rancia, hueca; que el brillo de ayer era el autentico…ni es verdad ni es mentira, pero el hoy tiene brillo si abrimos bien los sentidos. Es simple: el tiempo pone las cosas en su sitio, pero cuando lo hace, muchos no estamos ahí para verlo. Quizás pase eso con algunas películas del propio Woody Allen.

Por suerte podemos esperar a las doce de la noche y llenarnos de absenta y vida en un París que no sería tan mágico como lo pinta Woody, pero que es real porque así lo imaginamos…(aunque en versión original, no doblada. Por la mitad)

Quizás por eso escriba aquí sobre Midnight In Paris. He visto mejores películas este año, pero ésta me ha impulsado a hablar de ella sin pensar.

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Escapando de la crítica, Pere Borrell (1874)

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Hay quien vive al borde de todo, pero sin despeinarse. Todos conocemos a alguien así. Y si no lo conocemos, es que ese alguien somos nosotros mismos o Bogart, que nos espera en un dvd que debemos poner.

Hay quien cuenta o escribe su vida como una rutina que nada, ni nadie, debe alterar.

Imagino a alguien en un cuarto sobre la Puerta Del Sol,  pasando del olor a porro, de las pancartas infantiles, de las barbas juveniles, de las calvas adultas y del ruido  vacío. Lo imagino contento porque algo se mueva, pero preguntándose ( o sea, escribiendo con la cabeza) si de verdad cinco mil personas pueden no sólo monopolizar los telediarios, que lo han hecho sorprendentemente, sino cambiar la estupidez imperante (yo, tú, él, nosotros, tralará), y más cuando esas cinco mil son como el resto. Lo imagino preguntándose porqué, si están realmente, como un servidor y esclavo, en contra de la “democracia” que tenemos, no hay ni una sola pancarta ( y si la hay es por error) en contra del presidente del gobierno. Por qué, se dirá tapándose los oídos y subiendo el volumen para escuchar bien el azul de Gershwin, da la sensación de que está gente está más dentro del sistema de lo que ellos mismos creen. Por qué piden libertad de expresión, pero siempre y cuando digan lo que ellos piensan. Why, susurrará imitando a su profesora.

¿ Why llaman revolución a gente sentada en el suelo ? Revolución fue lo que hicieron los hombres trajeados, franquistas(uff) y comunistas (uff), con la imperfecta Constitución. ¿Jode que una revolución sea así? Pues fue: incompleta, miedosa, sombreada, pero fue. Como fue (aunque está por ver) lo que pasó hace meses en Egipto, jugándose la gente el cuello, hartos de una dictadura ( no esperando a que se muriera, como hicimos aquí), inamovibles hasta el derrumbe. Otra cosa es lo que traigan los nuevos aires…que a veces las sublevaciones traen Castros y Francos.

Me lo imagino, por ejemplo, estando de acuerdo con que esto apesta, con ganas de bajarse y gritar con ellos, pero, crítico como es y sospechoso hasta con su perro, le veo asintiendo sin levantarse con la certeza del que sabe que los cambios profundos sólo vienen por inercia fuerte de casi toda la sociedad (no cinco mil que, intuye, se irán en unos días a casa, quizás sí los millones que no votan pero no duermen  en la Plaza del Sol con una cámara o un móvil al lado), o por tiroteos en los portales.

Nadie quiere tiros. Perdón, casi nadie.

Nadie cree  que la espuma de cerveza deje un bigote bonito. Perdón, los hay preciosos. En negrita: preciosos.

Pero el vecino del cuarto de la Puerta del Sol agita su copa y su voto en blanco y escribe sobre la soledad de la masa y la contradicción de él mismo.

Y cree que le salen alas.

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C.D.G

http://www.elcultural.es/blogs_comentario/Cuenta_140/15/23982/El_telefono-_Ganador_y_finalistas

Ganador de la semana (esta vez compartido), por decir algo así en Cuenta 140, de El Cultural (Tema: El teléfono)

Lo tiró al cielo con todas sus fuerzas, para que de una maldita vez pudiera su abuelito hablar con él. Pero sólo consiguió un chichón.

Libro de Sabato a la vista.

http://www.youtube.com/watch?v=1U40xBSz6Dc

http://www.youtube.com/watch?v=Q1V1kX888pQ

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Al fin y al cabo- dice él mirando el cielo de su sombra-  no somos más que cadáveres esperando ser descubiertos.

Al fin y al cabo – dice el otro escupiendo su propio perfil- no paramos de reirnos hasta quebrar la luna.

La luna de papel, dicen los dos mirando por las grietas de la ventana.

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C.D.G

[robertfrank5.jpg]

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