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Archive for 8/06/11

Fue Kierkegaard, que tantas veces salvó a Faemino, el que dijo que la vida se vive hacia delante pero se comprende hacia atrás.

Pues Martin Amis, como si  hubiera leído a Kierkegaard, se remanga,  se asoma a la ventana y se propone dar la vuelta a todo. A todo.

Hola, soy Martin y voy a dar la vuelta a todo.

Cuenta, no la vida, sino el mundo hacia atrás. Un médico agoniza en una camilla y de ahí vive, rejuvenece hasta su nacimiento. Y el mundo le sigue. Y todo viene de la basura o del fuego (las uñas, los restos de comida, las cartas); y conocemos a las personas teniendo una confianza que perdemos con el tiempo; y son los excrementos los que entran en nosotros. Y las conversaciones empiezan con un Hasta Luego. Y los médicos no  curan: dañan. Y recibimos dinero por ir al restaurante a dejar comida, por ir a la tienda a entregar un producto. Y todo es cada vez más barato. Y los carteles enseñan fotos de una guerra que pasará.

Etcétera.

Podría ser una ingeniosa sucesión de anécdotas. Pero hablamos de Martin Amis, de profesión: provocador con talento, alumno de Bellow y Nabokov. Su lenguaje crudo, su sátira monumental, su predilección por las cloacas del ser humano (drogas, violencia, mediocridad), su humor más negro que el futuro, su lenguaje de ahí afuera (vamos, que no es Proust) y su maestría para el ritmo literario…Todo lo pone en La flecha del tiempo, aunque no sea la bomba que es Dinero, al servicio de esta historia que demuestra que si hacia delante la vida tiene poco sentido, hacia detrás tampoco lo tiene.  Salvo en  medio del terror nazi, en los campos de concentración, donde el médico puede por fin curar y el mundo tiene alguna lógica . Pensadlo y temblad.

No es la primera vez que Amis se aleja de las calles de Londres o Nueva York para pegar un salto mortal y meterse en las entrañas del horror de Stalin (La Casa de los Encuentros, Koba El Temible, y su maravilloso libro de memorias  Experiencia) del islamismo radical (su libro de ensayos El Segundo Avión, del que sólo he leído fragmentos, consiguió que muchos le pusieron  a parir, otra vez) y de Hitler.

Esta vez desmonta, aunque no del todo, la cita de Kierkegaard. Esta vez muestra ese mismo horror, pero rompiendo la línea del tiempo. Y si no la rompe, la desvía, la lleva hacia atrás, desde otro comienzo hasta otro fin. Da igual: sigue diciéndonos Martin que estamos solos, vayamos de espaldas o no, en esta montaña rusa donde, como dijo él en la entrevista antes enlazada ( parir), “el sentido común se ha vuelto subversivo”.

Podrás estar o no de acuerdo con él. Pero tiene una voz y sabe usarla. No podemos decir todos lo mismo.

Y unos narradores, marca de la casa, que hablan con el lector, les guiñan el ojo, les ponen en situación. Narradores que piensan en voz alta, aunque sea para decir que la lluvia de hoy le ha jodido su nuevo peinado. Lo dicho: tiene a Nabokov en su altar.

Muchos lo llaman niño malo. Yo lo llamo escritor.

Todos, diria yo, estamos construidos con materiales de mala calidad.

Lo pequeño no siempre es hermoso. Pero lo grande es la locura.

De La flecha del tiempo.

Un ejemplo de lo dicho, de Dinero:

La memoria es muy graciosa, ¿verdad? ¿No están de acuerdo? Yo tampoco. Jamás me ha divertido la memoria, y a medida que voy haciéndome mayor, menos graciosos me parecen sus chistes. Es posible que la memoria no cambie, pero conforme van pasando los días cada vez tiene menos que registrar. Me parece que mi memoria está en forma. Lo único que pasa es que mi vida me parece cada vez menos memorable. ¿Te acuerdas de dónde dejaste las llaves? ¿Y por qué tendría que acordarme? ¿Te acuerdas de aquel día en la bañera? ¿Te lavaste también los dedos de los pies? (Qué aburrido es echar una meada, sobre todo después de las mil primeras veces. Fíu, que rollo, ¿no?) Ya no consigo recordar ni la mitad de las cosas que hago. Pero tampoco hago gran cosa.”

“Puse en marcha de inmediato mi sistema para curarme las gripes por la vía rápida. Te metes en la cama, te envuelves con muchas mantas, y te bebes una botella entera de scotch. Técnicamente suele bastar con media botella, pero quería asegurar el resultado.”

Y por penúltimo, una curiosidad que he encontrado relacionada con La flecha del tiempo:

http://www.youtube.com/watch?v=R9BgtSAoNJ8

C.D.G

There are times that walk from you like some passing afternoon
Summer warmed the open window of her honeymoon
And she chose a yard to burn but the ground remembers her
Wooden spoons, her children stir her Bougainvillea blooms

There are things that drift away like our endless, numbered days
Autumn blew the quilt right off the perfect bed she made
And she’s chosen to believe in the hymns her mother sings
Sunday pulls its children from their piles of fallen leaves

There are sailing ships that pass all our bodies in the grass
Springtime calls her children ‘till she let’s them go at last
And she’s chosen where to be, though she’s lost her wedding ring
Somewhere near her misplaced jar of Bougainvillea seeds

There are things we can’t recall, blind as night that finds us all
Winter tucks her children in, her fragile china dolls
But my hands remember hers, rolling ‘round the shaded ferns
Naked arms, her secrets still like songs I’d never learned

There are names across the sea, only now I do believe
Sometimes, with the windows closed, she’ll sit and think of me
But she’ll mend his tattered clothes and they’ll kiss as if they know
A baby sleeps in all our bones, so scared to be alone.

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