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Archive for 16/06/11

Informe sobre ciegos se lee como una metáfora mundial y no sólo como un apéndice de Sobre héroes y tumbas.

Las metáforas de 224 páginas pueden provocar bostezos o suicidios en masa: no es el caso.

Este descenso a lo más oscuro de lo más oscuro se lee como un viaje mitológico cuyas etapas incrementan la desazón, la incomodidad, el puro placer literario por lo desconocido.

Asustan los ciegos de Fernando Vidal. Asustan sus cloacas y sus laberintos. Asustan sus conspiraciones y su zambullida ( siempre solitaria ) al inconsciente: no es difícil hablar de pesadilla cuando todo huele tan mal y cuando unos pájaros te sacan, como recreándose, tus dos ojos.

Asusta leer, en mayúsculas y en mitad del descenso, que no hay casualidades.

Asusta lo que en el fondo creemos, aunque sea mientras leemos, como verdad.

Cuando termina el libro o el sueño parece que lo que acaba de empezar, precisamente, es el libro, es el sueño. El surrealismo desbordado del vaso de la lógica…si es que alguna vez la tuvo Fernando Vidal.

¿Cuándo empezó esto que ahora va a terminar con mi asesinato? Esta feroz lucidez que ahora tengo es como un faro y puedo aprovechar un intensísimo haz hacia vastas regiones de mi memoria: veo caras, ratas en un granero, calles de Buenos Aires o Argel, prostitutas y marineros; muevo el haz y veo cosas más lejanas: una fuente en la estancia, una bochornosa siesta, pájaros y ojos que pincho con un clavo. Tal vez ahí, pero quién sabe: puede ser mucho más atrás, en épocas que ahora no recuerdo, en períodos remotísimos de mi primera infancia. No sé. ¿Qué importa, además?

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 ¿Vanidad post mortem? Tal vez: la vanidad es tan fanstástica, tan poco “realista” que hasta nos induce a preocuparnos de lo que pensarán de nosotros una vez muertos y enterrados.

¿Una especie de prueba de la inmortalidad del alma?

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Así como en las manchas de humedad Leonardo no inventaba rostros y seres mosntruosos sino que los “descubría” en esos laberínticos reductos, así tampoco debe creerse que mi imaginación ansiosa y mi pavor me hacía oír rumores significativos de apagadas voces, de ruegos, de aleteo o chillido de grandes pájaros.

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Y yo, místico de la Basura y del Infierno, puedo y debo decir: ¡CREED EN MÍ!

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Finalista de Cuenta 140, con el tema: La sombrilla Con estos cuatro microrrelatos:

Plantó la sombrilla en la Gran Vía. “Si los agoreros no fallan, el mar no tardará en llegar”, pensó.


Cada vez que salía al jardín del manicomio decía que el sol fue inventado para que la sombrilla se sintiera útil.


Cuánta mierda bajo mi sombrilla, empezando por ti y acabando por lo que yo escribo: ni el mar nos limpiará.


Cuando la profesora les pidió que hicieran un dibujo sobre sus vacaciones, ella pintó una sombrilla cerrada chorreando lágrimas.


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