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Archive for 13/09/11

Sigo hacia la casa, y a mi espalda sigue sonando el                                                                    chac chac chac

de la azuela.

 

 Faulkner hace buena esa frase de Marañón que dice que la vida es más ancha que la historia. Lo demuestra en cada libro. Eso y que Faulkner es el Sur de Estados Unidos. Un Sur lejos del catacrack de Wall Street y del auge nazi. Su Sur es contemporáneo de esos ruidos, pero se ocupa de otras furias: de la persona y su destino trágico. De la persona y el mapa de sus pensamientos(Darl, Dewey), de sus acciones(Jewel). Su sur nos agarra con ganas y no nos suelta hasta caer rendidos al cerrar el libro.

  chac chac chac

Mientras Agonizo suda. Es una novela que suda y que sudamos y que parece mentira que fuera escrita en pocas semanas, poseído el genio por esa travesía familiar que tiene mucho de bíblica y  mucho de odisea. Esas quince voces(quitar a Faulkner sus monólogos interiores es como quitar a un dobermann su ladrido) que acompañan el cadáver de la madre hasta su soñada Jefferson juntan un puzzle tan imperfecto como excepcional. Y los secretos y deseos de cada uno aparecen como un caleidoscopio del ser humano: una nueva dentadura para el padre(deseo), una criatura dentro de Dewey (secreto), etcétera (deseos, secretos).

Memorables son las partes digresivas de Darl, las incongruencias infantiles de Vardaman (“Mi madre es un pez”), las señales de peligroso orgullo del padre(Anse), la obsesión de Cash porque el ataúd que él ha hecho con su maña y su azuela(chac chac chac) no corra peligro y sobre todo las asombrosas escenas del río con el puente roto- escucho al recordarlo los gritos de los caballos y las mulas, me empapo hasta el cuello, veo a Jewel mejor que una fotografía salvando el cuerpo de su madre- y del fuego en la cabaña (donde la locura de Darl y lo inevitable se dan la mano),  símbolos río y fuego de algo más que lo obvio. Tan humano( o sea, estúpido )  es todo que escuece y cura a la vez.

 chac chac chac

 En su discurso de aceptación del Nobel, Faulkner dijo algo así como que el ser humano es inmortal porque su voz permanecerá y prevalecerá no sólo porque es el único ser que tiene una voz inagotable, sino por ser dueño de una capacidad de compasión y sacrificio. Y todo esa idea está en esta obra maestra. Eso y un final que descoloca más que un pingüino en una plaza de toros. Un final que obliga a esbozar una sonrisa y a plantearse, ¡lo qué hace una frase!, todo lo leído anteriormente. Como si William Faulkner se riera de nosotros y de lo más serio y cómico que tenemos: nuestra vida.

FRAGMENTOS:

 La vida fue creada en los valles. Subió violentamente a las colinas empujada por los viejos terrores, las viejas lascivias, las viejas desesperaciones. Por eso hay que subir las colinas a pie para poder bajarlas montados.

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Recordaba que mi padre solía decir que la razón para vivir era prepararse para estar muerto duranto mucho tiempo.

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Fue entonces cuando aprendí que las palabras no sirven para nada; que las palabras no se ajustan nunca a lo que tratan de decir.

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Era como si mientras el engaño sucedía en silencio y monótonamente, todos nosotros hubiéramos aceptado ser engañados, favoreciéndolo con nuestra inconsciencia o puede que cobardía, pues toda la gente es cobarde y prefiere de un modo natural cometer una traición, ya que ésta tiene un aspecto cómodo.

ÉL

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